viernes, 31 de julio de 2015

Conclusiones

Dos palabras vienen a mi mente: sobreestimación y subestimación

Sobreestimación de nuestras fuerzas y parte del equipo, en especial las zapatillas y el peso de la mochila. Creo que el haber planteado llevar toda la comida para 20 días ha sido excesivo. Luego, siempre íbamos bastante cargados de agua ante el temor de no tener la suficiente para beber o cocinar.

Subestimación de la etapas y sus desniveles. El intenso calor y humedad han sido una constante en los 10 primeros días. Al final de los 10 días teníamos acumulados más de 10000 m de subidas y otros tantos de bajadas. Algunas subidas y bajadas tenían unas pendientes más que curiosas. Bueno, eso es la montaña!

Análisis del Equipo:

  1. Toldo de Silnylon: ha cumplido con creces las expectativas sobre él, aguantado vientos y lluvias muy fuertes y las costuras intactas. La única vez que se soltó fue por una estaca débil, se hizo algunos cortes contra una roca, pero no se desgarró a pesar del fuerte viento. Quizás haya que plantearse agregarle unas puertas de quita y pon del mismo material, sobretodo ante la posibilidad de lluvia muy racheada. Las estacas de titanio de Vargo, un acierto, fáciles de clavar y sacar, y muy, muy resistentes.
  2. Lámina plástica de Polycro: perfecta, muy resistente y muy buen aislamiento contra el agua y la humedad. Está intacta.
  3. Colchonetas: la combinación de la Thermarest y la inflable creo que ha sido buena, siempre teníamos una buena sensación de confort. ¿Que sea excesivo llevar dos por el peso? puede ser, pero un buen descanso es impagable. Si ha eso le sumamos la almohadita inflable del Decathlon, dormir cómodamente no fue problema.
  4. Saco de dormir Marmot: perfecto, además tiene una protección que impide que la humedad lo moje fácilmente. En los primeros días abrigaba un poco por encima de lo deseable, pero es normal, está pensado para temperaturas menores a 10ºC. (sin pasarse!)
  5. Mochilas: ambas alejadas del paradigma de lo ultraligero, eso ya lo sabía, la Deuter con algo más de 1,5 kg y la Lowe con más de 2,5 kg están muy alejadas de ese concepto. Pero bueno, no están los tiempos para invertir en una mochila del estilo Ice Pack o la Mariposa que pesan menos de 1 kg. Ya veremos.
  6. Calzado: hum! que complicado es a veces esto. Elegir entre ligereza, rapidez de secado, agarre, suela a pruebas de rocas puntiagudas y guijarros, agarre en terrenos húmedos, fiabilidad en los descensos, etc., etc. Decidí en este viaje volver a confiar en mis Inov8 roclite 315 y probar con Gonzalo las muy similares Inov8 roclite 295. Las mías ya las había probado en trekkings como el Llanganuco - Santa Cruz (Cordillera Blanca, Perú) y en mis entrenamientos de correr a campo través. Nunca me dieron el más mínimo problema y resultaban ideales en cualquier circunstancia, hasta que probaron el Pirineo, saliéndome una ampolla en la fascia plantar el primer día, la cual me acompañó el resto de viaje con sus cambios de humor de hinchada a seca y viceversa. Otro problema fue la suela de la zapatilla que era demasiado 'sensible' al tipo de terreno que íbamos encontrando y con el peso de más de 20 kg a la espalda, notábamos cada guijarro que pisábamos. Eso sí, secaba rápidamente y ligeras como ellas solas. En las subidas eran inmejorables, las bajadas, pues habría que afinar el peso a la espalda y buscar algún otro tipo de calcetín y mejorar el tratamiento de ampollas. No quiero ni imaginarme lo que hubiera sido tener que andar con unas botas de cuero empapadas durante más de dos días. Y eso es seguro, se empaparán, sí o sí, como os caiga encima una de esas bonitas tormentas de montaña. Quizás habría que buscar, al menos en mi caso, una zapatilla con una suela más dura y resistente a impactos. En cuestión de protección de tobillos, creo que el uso de botas con caña está sobrevalorado, a pesar de la carga y los terrenos que atravesamos, la sensación de control que da un tobillo alerta y entrenado no tiene precio. La caña de la bota podría suponer una falsa sensación de seguridad, bueno, como en muchas cosas, es una opinión muy personal.
  7. Bastones telescópicos: Siempre!! Para empezar, eran imprescindibles para montar el toldo y luego, tanto en ascensos y descensos eran un gran apoyo. Gonzalo en principio no quiso llevarlos y acabó haciendo todo el camino con dos varas de haya que pilló en el camino.
  8. Alimentación: creo que llevar toda la comida a cuestas para 20 días fue un error grave. Tendría que haber planificado mejor puntos de recogida como Lescun y Candanchú para aligerar el peso de la mochila. En cuanto a los liofilizados Travellunch ninguna queja, buen sabor y una cantidad más que aceptable para dos personas en su versión del paquete de 250 g. Todo lo demás, que podéis ver en esta lista, perfecto. El pan es posible comprarlo en sitios como Arizkun, Lescun y Candanchú, eso sí, estará duro al siguiente día, pero bueno, eso fortalece la musculatura maxilar.
  9. Electrónica: al  no llevar ningún mapa impreso, el uso del GPS (Garmin eTrex Vista HCx) fue imprescindible en muchas partes del camino. En cuanto a su consumo de baterías, podría decir que 2 pilas AA daban para casi tres días encendido todas las horas de caminata. Eso sí, había que ajustarlo para que consumiera poco; niveles mínimos de detalle y retroiluminación y solo el mapa de la zona que recorríamos en ese momento. El ebook venía muy bien luego de haber cenado. Luego, cámaras y altímetro, por supuesto, aunque la próxima optaría por una cámara más compacta que la nikkon D3300
  10. Ropa: las cinturas del short y el pantalón me dieron muchos problemas con la mochila, provocando alguna escoriación menor en la cadera. He decidido que la próxima iré con una malla corta de esas para correr. Ya sé que ir mostrando paquetillo es poco estético pero casi entro en Lescun en calzoncillos (¡Qué comodidad!) si Gonzalo no me lo advierte. Eso sí, habrá que buscar alguna solución para evitar que te piquen los tábanos. Estos bichos fueron una auténtica tortura en muchas partes del camino. El pantalón largo al menos evitaba que picaran en las piernas, pero cara y brazos eran un reclamo irresistible. ¿Una camisa de manga larga? lo he pensado y la próxima me la llevo. También habrá que investigar con los insecticidas. El poncho impermeable resultó bastante útil para proteger cuerpo y mochila.
  11. Resto del material: de la lista, de las pocas cosas que no usé, fueron el buff y el firesteel. Creo que todo lo demás estaba bien pensado y se usó cuando hizo falta. Bueno, el gas, lo mejor hubiera sido planificarlo de otra forma, como la comida. En Lescun es posible conseguir cartuchos de camping gaz, con lo cual estuvimos cargando cada uno con un cartucho de 470 g innecesariamente, con uno pequeño hubiera bastado. Lo que sí sobraron fueron pilas AAA para las frontales, casi ni las usamos, ir en verano te permite luz natural hasta las 22 horas, y para entonces ya estábamos metidos en el 'sobre' intentado dormir (pero nunca dejaría de llevarla).
Cuando terminamos la caminata, cada uno había perdido 5 kg, que en mi caso, dada mi 'gigantesca' anatomía se notaban un poco más. Mis pies, pues mirad el aspecto al llegar a casa y luego al pasar un par de días:

Brrrrrrr!!!


Vuelven a ser humanos

Día 11 (Último): Ibón de Escalar -> Carretera D934

Salgo con la intención de pasar al lado del refugio de Pombie y llegar cerca al Col D'Arrious para bivaquear allí. Una vez que alcanzo el Col de Moines, me espera una buena bajada hasta el Cap de Pount, para luego, trepar otra vez hasta el Col de Peyreget. Esta es la parte del camino donde más gente he encontrado, tanto españoles que subían desde Astún, como franceses que se dirigían en todas direcciones, la mayoría hacia Pombie. La subida hacia el Peyreget tiene ya todos los ingredientes de la alta montaña, grandes roquedales de origen glacial y vegetación escasa. Por fin veo alguna marmota escabulléndose entre las rocas. Lo malo, mi pie izquierdo empieza a darme problemas por culpa de una temprana ampolla mal curada, lo que ha estado afectando mi paso y al talón. Pero bueno, piano, piano. Llego al refugio de Pombie y también hay un nutrido grupo de alegres estudiantes patrios, como no pienso dormir allí, decido continuar. El problema es que unas nubes que habían empezado a aparecer por el Col de Peyreget resultan ser cumulonimbos y empiezan a descargar una intensa lluvia que convierte el descenso en una tortura, tengo que ir caminando entre arrollos, la ampolla se vuelve a hinchar y ya solo avanzo cojeando con la 'pata' izquierda. Mal asunto. Cuando llego a la D934 y veo lo que me espera delante, me digo, hasta aquí llegaste este año socio. Ya no estaba el pie como para meterme en la parte más dura del Pirineo. Una pena, ya mis piernas estaban más fuertes y me había acostumbrado perfectamente a la mochila, además, ya no pesaba tanto.
Me pongo a hacer autostop y consigo que un hombre me acerque hasta el Pourtalet donde allí repito la operación, con tan buena suerte que un buen tío, Juanjo, me acerca hasta Sabiñánigo y desde allí no hay problema para empezar el regreso a casa.
Esta última etapa la hice un poco en plan 'todo o nada' con lo que ni me paraba a hacer fotos. Mal por mi parte. La única que me permití fue una cuando estaba debajo del Midi D'Ossau camino al Col de Peyreget (ya se veía alguna nubecilla)


Día 10: Refugio D'Arlet -> Candanchú -> Ibón de Escalar

El camino hasta el Plá D'Espélunguère es espectacular, nos acompaña un día soleado y con brisa fresca que se agradece. Al llegar a este punto, me confundo y en lugar de seguir la senda de la HRP cojo el camino de la Senda Camille que nos llevaría a Somport. De esta forma nos perdemos ver el Ibón de Estanés, pero en cambio conseguimos andar por un fresco bosque buena parte del camino. Eso sí, cuando ya nos aproximábamos a la frontera y Somport, el calor patrio empezó a apretar otra vez. Cuando llegamos a Candanchú, Gonzalo me dice que lo va a dejar aquí, su lesión ya no aguanta más y no vale la pena agravarla. Así que nos despedimos en este punto, él coge un autobús a Jaca y yo sigo en dirección a Astún y el Col des Moines con intención de llegar al menos a Gavarnie.
Paso la fea estación de esquí de Astún y empiezo a remontar en dirección al Col. En mi gps tenía anotado un waypoint de bivac al lado de un ibón (Escalar) que hay allí arriba, así que decido que ese será el punto para dormir. Cuando llego hay dos familias con niños pequeños que han tenido la misma idea. El lugar es fantástico.

Ibón de Escalar

Día 09: Lescun -> Refugio D'Arlet

Desayunamos tranquilamente en la gîte para poder empezar con fuerzas esta jornada. Sin duda la parte más 'chunga' será la subida al Col de Pau, un desnivel de más 1000 m. Desde allí el camino se plantea sin grandes altibajos hasta el refugio D'Arlet, donde montaremos el bivac.
Todo el camino de subida nos permite ir admirando el valle D'Aspe con sus bonitos picos calizos. Cuando llegamos al refugio nos encontramos que está tomado por un grupo de estudiantes españoles que han ocupado la planicie donde pensábamos acampar. Como el panorama no era nada prometedor para esa noche, decidimos andar media hora más hasta encontrar otro prado donde bivaquear, lo cual conseguimos sin problema.

Camino al Col de Pau

En medio de la ladera, ovejas en fila india

Las nubes se han quedado debajo




Refugio D'Arlet y su pequeña laguna. La primera del camino

Lo dejamos atrás...

...y encontramos este estupendo pradito donde pasar la noche

En la foto superior aún no se ven, pero luego apareció una 'simpática' manada de caballos que encontraron que la hierba a nuestro alrededor sabía mejor. De buenas manera tuve que disuadirles que no nos amenizaran la noche con sus cencerros y galopadas. En esa foto también se ve que las nubes nos rodean, por suerte se fueron disipando y más tarde se presentó la mejor noche estrellada de todo el recorrido.


Al fondo se ve la silueta del Midi D'Ossau

Detrás de Gonzalo, Pirineo español 


domingo, 26 de julio de 2015

Día 08: Lescun

Decidimos que después de la última noche nos merecíamos un descanso en condiciones, así que nos fuimos a buscar el camping de Lescun, el cual tenía una Gîte que nos evitaría tener que montar el toldo (había que coserlo) y poder dormir 'civilizadamente' al menos una noche. Además, en Lescun hay una pequeña tienda donde comprar algo de comida que ya empezaba a escasear y darnos algún capricho (unos yogurts bien fresquitos) y por supuesto, 'reponer electrolitos'. También nos permitiría lavar en condiciones toda la ropa que ya olía a leonera, dejar secar las ampollas, relajar los músculos, etc., etc.

El valle de Aspe es un entorno espectacular, basta con ver las fotos siguientes:

Vista desde el Plateau de Sanchèse. Bajamos desde allí arriba al fondo (Pic d'Anie a la izquierda lejos)

Vista del Valle D'Aspe

Lescun allí adelante

Un colchón!

Lescun no está nada mal como lugar para pasar unos bonitos días por la montaña, tiene un par de hotelillos, restaurantes y una tienda para poder comprar lo básico, incluso venden balones de camping gaz. Desde España hay un autobús que, viniendo de Canfranc, lo deja a uno a 5 km del pueblo, desde allí no queda más remedio que caminar o autostop.
Gonzalo ha empezado a resentirse de una antigua lesión de baloncesto. Veremos como evoluciona, y si no, tendrá que volverse en Candanchú.

Día 07: Cabane D'Ardané -> Belagua -> Source de Marmitou

Cuando nos levantamos ese día, nada nos hacía presagiar lo que nos esperaba al final. Amanece soleado y tranquilo, enfilamos hacia el Col Uthu y desde allí, no hay más que seguir las marcas del GR 11 hasta el puerto de Belagua. El paseo agradable y fresquito hasta que nos aproximamos al puerto. Parece como si el calor del verano se concentrara justo al sur de la frontera. En el camino, la búsqueda de agua había sido un problema, confiábamos que en Belagua las encontraríamos. Llegamos al puerto y no había fuente por ninguna parte. Nos metimos en el refugio abandonado a ver si por un casual encontrábamos un grifo de agua. De grifo nada, pero, eso sí, un plató de cine perfecto para la saga de Saw o REC. Daba yuyo meterse allí. Bueno al menos teníamos sombra y pudimos almorzar. Cuando acabamos el almuerzo empezamos a seguir otra vez el GR 11 con la esperanza de encontrar agua ya que en el GPS tenía apuntado un waypoint que marcaba una fuente a unos dos kilómetros. Bingo! allí estaba, menos mal, al lado de otra especie de refugio abandonado. En ese punto nos encontramos con un londinense que había estado haciendo nuestra misma ruta, pero él la terminaría en Lescun, nuestro próximo destino. Nos dice que por ese día había tenido bastante y que se quedaría a dormir allí cerca. Más tarde recordaríamos con nostalgia esa sabia decisión. Pues nada, descansamos un rato y empezamos a dirigirnos hacia el Col D'Anaye, el camino no empieza mal, recorriendo bosquecillos de hayas otra vez. La cuestión es que ha medida que subíamos, el bosquecillo se iba transformando en una selva tropical laberíntica. Menos mal que estaba el camino muy bien señalizado con las marcas blanca/roja del GR. Sino, allí habríamos acabado dando vueltas ad infinitum, je, je. A medida que avanzábamos empezaban a formarse nubes por encima de nuestra cabeza, hum, mala señal. Cuando abandonamos el bosque de hayas y nos metemos ya en el paisaje kárstico típico de este Col D'Anaye la cosa empieza a ponerse fea; truenos y empieza a chispear, con lo que decidimos estrenar impermeables. Sabia decisión, al poco se desencadena una tormenta eléctrica potente. Teníamos unos bonitos cumulonimbos justo encima de la cabeza. Y de la lluvia torrencial pasamos a la granizada torrencial. Gonzalo me comenta; esto es peor que el camino de Mordor. Lo cierto es que al camino solo le faltaba una araña bien gordota. El paisaje era espectral, entre el gris de la piedra caliza y los pinos aferrados a las laderas, tenía todos los ingredientes para encontrar un orco en el camino. Orcos no, pero algún jabalí y muchos isards huyendo de la tormenta sí que vimos. Así dos horas hasta que conseguimos pasar el Col y llegar a la Source del Marmitou, donde en teoría se podía bivaquear tranquilamente. Bueno, tranquilamente, no, pero allí decidimos montar el toldo para protegernos del diluvio, ponernos ropa seca (los pantalones y zapatillas estaban empapados) e intentar pasar la noche como pudiéramos. No sé cómo, pero conseguimos fijar el toldo al terreno y pasar una más que intranquila noche, siempre esperando que una racha fuerte de viento nos arrancara el refugio. Al menos no llovió mucho durante la noche y algo de sol salió temprano, lo justo para desayunar y descubrir que a las 8 se nos echaba encima otra tormenta, el viento nos arranca el toldo que se daña un poco al chocar contra unas rocas. Única solución, meter todo como pudiéramos en las mochilas y salir corriendo hacia Lescun.

Atravesando el laberíntico hayedo

Camino al Col D'Anaye

En las proximidades del Col

Todavía quedaba nieve en algunas hoyas

jueves, 23 de julio de 2015

Día 06: Chalet Pedro -> Col Bargagui -> Monte Ori -> Cabane D'Ardané

¡Qué día!, 12 horas de marcha. El día más duro hasta ahora. Parece que siempre se están superando. Hacemos 2h hasta el Col de Bargagui, 5h hasta la cumbre del Ori y un larguísiiimo camino hasta la Cabane.
El Ori supone el primer obstáculo medio serio, la cresta que tiene es espectacular. Es una delgada hoja rocosa que a ambos lados tiene una caída de varios cientos de metros. En su punto más crítico hay que bajarse hacia el norte hasta dar con un senderito que sortea la parte más peligrosa hasta llevarte a una alambrada con puerta. Hace falta usar las manos para destrepar de forma segura.
En la bajada llegamos al puerto de Larrau y desde allí decidimos tomar la pista que nos llevaría, después de muchos y aburridos kilómetros de guijarros, hasta la Cabane.
La Cabane es un refugio no vigilado con literas con colchones y una mesa para cocinar y comer. Está muy sucia, pero a estas alturas quién se fija en esas pequeñeces! Tiene un riachuelo al lado, con lo que el elemento crítico en este viaje, el agua, no escasea.

La rutina diaria de armar la mochila

Cresta (maldita) del Ori

Uf, ya pasamos

Camino a su cumbre

Cumbre del Ori

Las nubes se pegan a la montaña

Cabane D'Ardané

Día 05: Azpegi -> Egurgi -> Chalet Pedro

Un día largo y duro (esto me suena un montón, 9h30). Bastantes subidas y bajadas importantes (pobres de nosotros, lo que nos espera más adelante!), mucho tábano maldito. Cuando llegamos al río Egurgi, de cabeza al agua. Luego, otra vez, subir, bajar, subir, bajar (¿y esto es hacer senderismo?) Así  llegamos al Chalet Pedro situado en Yrati (sí pero en el lado francés) donde reponemos electrolitos (vale, nos tomamos una cerveza) Allí nos indican que al lado hay un área para acampar gratis con duchas y agua. Yupiii!

Bosque saliendo de Azpegi

La señalización suele ayudar

Algo de la selva de Irati

Camping al lado del Chalet Pedro


Día 04: Col del Otsamunho -> Roncesvalles -> Urkulu

Lógicamente, al llegar al paso de Rocesvalles, la cosa se anima con más humanos alrededor. Hasta ahora la compañía ha sido muy escasa, algunos ciclistas y muy poco más. Hasta Roncesvalles pasamos por bosques, de hayas!!. Al final de la etapa, debajo del Urkulu, damos con un refugio administrado por la comuna de Azpegi, el cual es gratuito para los caminantes. Una noche sin montar el toldo! Un refugio estupendo. (8h30 de marcha)

Un poco de niebla y hayas :-)

Preparados

Roncesvalles


Estas nunca faltan. Tampoco sus tábanos!

Refugio de Azpegi


Día 03: Arizkun -> Les Aldudes -> Col de Otsamunho

En Arizkun nos hacemos con pan fresco en el bar que se encuentra a la entrada del pueblo. El día se presenta despejado y fresco. Por el camino atravesaremos muchos hayedos (no me canso de admirar estos bosques) y alguna quebradilla donde podremos darnos un baño. Por suerte el agua no escasea en esta etapa. En los riachuelos hay multitud de vida; libélulas, caballitos del diablo, ranas, salamandras, etc. Pasamos por Les Aldudes donde nos tomaremos una merecida caña (siempre pensando en reponer los electrolitos) Iniciamos desde aquí la subida al Col del Otsamunho. Un calor aplastante otra vez. Allí, en el Col, encontramos una praderita donde montar el toldo. Lo malo, el viento, es un lugar expuesto y pasamos una noche 'movidita'. Otra jornada de 10 horas!

Fuente de agua en la entrada de Arizkun


Arizkun
Camino a Les Aldudes
Hayedo
Col del Otsamunho





Día 02: Lizuniaga -> Arizkun

Este día nos toca pasar por infinidad de bosques de caducifolias típicas de estos montes; hayedos, castaños y robles. El calor y la humedad son aplastantes, y si a eso le sumamos que con tanto ganado pululan los tábanos por todas partes, el camino se hace un pelín pesao. Encontramos un bosquecillo entre Azpilkueta y Arizkun para pasar la noche. Si por la mañana fueron los tábanos, la noche toca mosquitos y algún sapo sobre la cara.

Camino de Azpilkueta








Día 01: Irún -> Larun -> Lizuniaga


Bueno, pues allí delante están. Esos son los Pirineos vistos desde la costa atlántica del País Vasco (Irún)
Antonio
Gonzalo

El viaje desde Huelva empezó bien, cuatro horas de retraso en el Alvia a Irún. Nos quedamos atascados en Valladolid porque 'descarriló' (sic) nuestro tren, así que llegamos a las dos de la mañana a la Pensión Europa.
El día 11 de julio empezamos el viaje pasando a Hendaya y siguiendo el 'track' que nos llevaría al principio de la ruta. Me equivoco (¡qué raro!), y perdemos una hora andando junto al Bidasoa. Bonito sí. 
Nuestro recorrido este día era subir por Biriatou, seguir al Col D'Ibardin, subir el Larun y llegar a Lizuniaga para acampar. Nada menos que 10 horitas sin parar y con una humedad!

Un optimista, pero aún es pronto para tu almuerzo

Larun
Un poco de clima cantábrico
Acampamos al lado de una cabaña abandonada de cazadores poco antes de llegar a Lizuniaga