Un
año más alpino que el anterior, donde las botas Salewa se han
portado muy bien. La posibilidad de dormir dos noches en camping,
descansar y comer bien, se nota. El hecho de haber pasado por
Gavarnie y Parzán me permitió diseñar mejor el tema de los
víveres. En Gavarnie compré plantillas nuevas para las botas ya que
las antiguas empezaban a deshacerse y olían a una legión de
zorrillos. Este año no he sufrido el acoso de tábanos y sucedáneos
y eso que esta vez iba preparado. Debo guardar en el gps los
waypoints de todas las cabañas que pueda encontrarme en el camino.
La web “Pyrénées refuges et cabanes” es formidable. Más pilas
para el gps que el año que viene se promete más salvaje, este año
la ruta ha sido muy evidente casi todo el tiempo.
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