El
día de promete despejado. Empezamos a subir a las 09:15 por un
bonito bosque de coníferas siguiendo el curso del río Sellente. La
subida como de costumbre es larga y empinada. Llego al Refugio de
Baborte y parece ocupado al completo. Descanso y almuerzo para seguir
hacia el Plá de Boet y ver hasta donde puedo aguantar hoy. Es un día
caluroso y se nota. El descenso me lleva nuevamente por bosques y
grandes torrentes. El Plá de Boet no es más que una gran extensión
de prados con algunas mesas y nada más. No hay chiringuito donde
reponer electrolitos ¡Me
cachis! Pues nada, pa’ lante. Sigo
subiendo con el objeto de llegar al Refugio de Baiau. Es una zona con
ganado, y cómo no, con tábanos. Menos mal que me dejan pronto. Una
vez pasadas las ruinas del refugio de Sellente el camino es más
suave y el paisaje se amplia. Ya puedo ver el Refugio de Baiau. Me
cruzó con un peculiar francés que también viaja solo. Charlamos un
rato y continúo hasta el refugio que ya está habita por una pareja
de simpáticos franceses, Guy y Florence. Me invitan a un chupito de
ron con limón, y claro, cómo negarse. Este
refugio parece un calco de los de Mont Roig y de Boarte. Es cómodo y
situado en un enclave espectacular (esta palabra la he usado ya, no?)
No duermo bien a pesar de las comodidades, ayer fue un día
extenuante y las piernas han molestado su poquillo.


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