Humm,
el día empieza bien, son las 05:30 y empieza a descargar una enorme
tormenta con todos sus ingredientes; aparato eléctrico y agua.
Corriendo me refugio en un soportal de una las bordas a espera que
escampe y poder desayunar en seco. Pues no, no escampa. Empezamos la
subida hacia el refugio en un día nublado y lluvioso. Al poco rato
tengo ya empapadas las botas. Llego al refugio y decido parar allí
para almorzar y reponer electrolitos.
El guarda es un tanto parco ante mis preguntas. Charlo
un rato con una pareja de barceloneses que se interesan por mi
trayecto. Luego de descansar un ratillo vuelvo a calzarme las
encharcadas botas y el chubasquero para seguir la ruta que indica la
guía; pasar junto a los Estanys Romedo de Dalt y de Baix. El paisaje
sobrecoge si le añadimos el día frio y gris. La ruta tiene algún
paso medio complicadete. Cuando
llegamos al Estany Romedo de Baix descubrimos una carretera de tierra
que llega hasta la presa que hay allí y una caseta donde descansar
antes de la bajada al Plá de Boavi. Esto último será lo más
peligroso que haya hecho en todo el viaje. Casi no hay sendero, hitos
escasísimos y una pendiente y exposiciones que a veces rozan la
caida hasta el río. La verdad es que lo pasé bastante mal en este
tramo. Hay que estar muy atento al track que viene en los mapas de
TopoPirineos. Si no es por él, hubiera acabado perdido en un bosque
con pendientes muy, muy jodidas. Cuando por fin llego al Plá de
Boavi descubro una enorme pradera llana salpicada por árboles ¡Menos
mal! El río pasa cerca y la noche se promete apacible (salvo por los
mosquitos al anochecer.)
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